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Cartilla
de los Niños y las Niñas
Colorin
,colorado este cuento aun no ha terminado...
Sección adultos
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Contenido
Respetar
los derechos de las niñas y los niños
es educar en el respeto
Discriminar
a una niña o un niño consiste en privarle
de los mismos derechos que disfrutan otros. Los actos
de discriminación hacia niñas y niños
se dan, sobre todo, por la idea de que al ser menores
de 18 años no tienen derechos y, por ello,
se les considera propiedad de los adultos e incapaces
de participar y opinar en las decisiones que tienen
que ver con ellos.
Las
formas de discriminar a una niña o un niño
son muchas y diversas, desde las acciones más
sutiles como hacer comentarios negativos o de burla
hacia su persona, hasta llegar a cometer tratos crueles
e inhumanos contra ellos.
En
la ciudad de México, la discriminación
ejercida hacia niñas y niños es un asunto
de la vida diaria, ya que seguimos siendo espectadores
indiferentes de historias que nos hablan de marginación
de niños indígenas, explotación
laboral y sexual, persecución de adolescentes
que aun siendo inocentes se les señala como
delincuentes, tratos crueles e inhumanos a niñas
y niños que viven en la calle, y niñas
que son maltratadas por no haber nacido varones, entre
otras muchas lamentables acciones.
Así,
la discriminación es una forma de violencia
que puede ser pasiva o activa, y que las familias
reproducen y llevan a cabo en la vida diaria como
acciones cotidianas que son socialmente aceptadas,
por considerárseles hechos normales. Estas
prácticas suelen fortalecerse en los prejuicios
y mitos existentes en las sociedades. Ejemplos hay
muchos, como los que te relatamos a continuación:
MITO: Cada vez hay más niños
y niñas delincuentes.
REALIDAD:
Los datos oficiales muestran que las infracciones
cometidas por menores de edad representan sólo
el 2 por ciento del total de delitos; en general,
se trata de delitos no graves. Más bien sucede
lo contrario: niños, niñas y adolescentes
son víctimas de la inseguridad y la delincuencia
organizada.
MITO:
Revisar las mochilas y hacer análisis
de sangre a niñas y niños va a disminuir
el tráfico y consumo de drogas en las escuelas
REALIDAD:
Con este tipo de medidas no disminuye el tráfico
de drogas porque a quien se revisa es a niños
y niñas, pero no se actúa contra los
narcotraficantes. Por el contrario, estas acciones
pueden provocar que los niños y las niñas
que se encuentran en grave riesgo de ser atrapados
por bandas de narcotraficantes se alejen de los
pocos espacios que podrían ayudarles: la
escuela y la familia.
MITO:
Si sólo se enseña a las niñas
y los niños sus derechos se vuelven irresponsables.
REALIDAD:
Una de las mejores maneras de enseñar a las
niñas y a los niños a ser respetuosos
es respetando sus derechos. Es importante que ellos
aprendan que sus derechos no están por encima
de los de otros, pero también que no se les
eduque con golpes o con malos tratos.
MITO:
La opinión de las niñas y de los niños
no se toma en cuenta porque mienten y no son personas
adultas
REALIDAD:
Se miente cuando se tiene miedo y se carece de confianza;
eso pasa con los niños y con los adultos.
Escuchar y tomar en cuenta a niños y niñas
es una forma de enseñar que la verdad vale,
así como una manera de promover la comprensión
y la responsabilidad de los propios actos.
MITO:
Por el bien de las niñas y de los niños
que viven en la calle, hay que llevarlos a centros
de atención, aunque ellos no quieran
REALIDAD:
Desgraciadamente, las niñas y los niños
que son llevados por la fuerza a centros de atención
suelen regresar en corto tiempo a la calle y guardan
en su interior un mayor resentimiento social. Para
que las niñas y los niños dejen la
calle, las instituciones más serias realizan
programas que los alejan paulatinamente de ella,
ya que sólo así, ofreciéndoles
otras opciones educativas y de atención integral,
se les quita el deseo de vivir en la vía
pública.
MITO:
Reducir la edad penal disminuirá el índice
de delitos.
REALIDAD:
En los países y en los estados de la República
Mexicana donde la edad penal se ha puesto por debajo
de los 18 años no ha disminuido la delincuencia.
Lo que realmente funciona es prevenir el delito,
combatir la impunidad y la corrupción.
MITO: Sólo las niñas
pueden ayudar en las labores del hogar.
REALIDAD:
Todos los miembros del hogar tienen la responsabilidad
de participar en las tareas domésticas. Es
importante que las actividades dentro del hogar
sean vistas como una oportunidad de acercamiento
de unos con otros, pues con ello se evita que las
niñas sean tratadas como personas al servicio
de las personas mayores.
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