Por
Gerardo Sauri Suárez
Red por los Derechos de la Infancia en México
1.
La elaboración: un proceso cuestionable
El
gobierno mexicano adquirió el compromiso
de crear un Plan Nacional de Acción en Favor
de la Infancia al participar en la Sesión
Especial sobre Infancia realizada en el mes de mayo
de 2002 en la Sede de las Naciones Unidas de Nueva
York.
Este
Plan tenía que orientarse a la puesta en
práctica del Plan de Acción que resultó
de la Sesión Especial sobre Infancia; los
gobiernos deben presentar sus planes nacionales
antes de mayo de 2003.
En
la misma Sesión Especial sobre Infancia,
el Presidente de la República comprometió
a la consolidación del COIA (Consejo Nacional
para la Infancia y la Adolescencia) como instancia
rectora de las políticas públicas
sobre la infancia, por lo que durante las semanas
posteriores se esperó que desde dicha instancia
(creada en el 2001) se iniciaran los trabajos respectivos
para tal efecto.
Acercamientos y contradicciones en la elaboración
del Programa Nacional de Acción
De
hecho el COIA había sido creado en 24 julio
de 2001, pero fue una de tantas iniciativas que
sucumbió dentro de las contradicciones que
comenzaron a ser características del gobierno
foxista. Así para principios de 2002, el
presidente de este Consejo había renunciado
ya al gabinete; al poco tiempo la Secretaria Técnica
del mismo también presentó su renuncia,
por lo que hasta la Sesión Especial sobre
Infancia no se tenía claro que instancia
se haría cargo de elaborar el Plan Nacional
de Acción y de alguna forma se pensó
que el anuncio del presidente revitalizaría
dicho organismo.
Sin embargo luego de la Sesión el COIA prácticamente
desapareció y fue más bien desde el
gabinete social (conformado por las Secretarías
de Educación, Salud y Desarrollo Social)
desde donde se comenzaron los trabajos para el diseño
de un Programa Nacional de Acción a favor
de la Infancia, denominado PAFI. En particular los
trabajos los encabezó el área de Planeación
y Prospectiva de SEDESOL en estrecha colaboración
con el Instituto de Desarrollo Social (INDESOL)
perteneciente a esta misma Secretaría.
En
este marco el INDESOL convocó a dos reuniones
(una en julio y otra en agosto) a algunas organizaciones
del área de infancia vinculadas a los proyectos
de Coinversión de dicho instituto, en donde
se presentó al equipo encargado de la elaboración
del PAFI y se señaló la pretensión
de tenerlo listo en el mes de noviembre.
En
estas reuniones miembros de ONGs vinculadas a la
Red por los Derechos de la Infancia en México
señalaron la importancia de realizar un Foro
para recoger propuestas de este sector, facilitando
la presencia de representantes de Organizaciones
de los Estados de la República. Además
se insistió en la necesidad de contar con
una instancia articuladora de la política
pública y la preocupación por la idea
de que esta responsabilidad estuviera cambiando
entre las diversas instancias de gabinete social.
En algún momento la representación
gubernamental señaló la posibilidad
de facilitar la realización de este foro
pero ello nunca se concretó.
En
la última reunión, la representación
gubernamental se comprometió a realizar una
reunión en 15 días en donde invitarían
a algunas organizaciones más. Los acercamientos
en torno a este proceso se reanudaron más
bien hasta finales de septiembre.
Mientras
tanto, como resultado del Foro de difusión
y seguimiento, realizado en el mes de julio por
parte de organizaciones y redes vinculadas al proceso
de seguimiento de los acuerdos de la Sesión,
este grupo de Redes y ONGs comenzó a circular
el pronunciamiento derivado de dicho Foro. En el
pronunciamiento se expresaba las preocupaciones
centrales relacionadas con el Programa. Para principios
de noviembre de 2002 ese pronunciamiento había
sido respaldado por cerca de 250 ONGs de todo el
país y se había entregado a los responsables
del PAFI en el gabinete social.
De
la calle al plan
Los
acercamientos hacia el Plan resurgen a principios
de septiembre en el marco de una convocatoria realizada
por la SEDESOL a ONGs del ámbito de niños
de la calle – muchas de ellas integrantes
también de la Red por los Derechos de la
Infancia en México; convocatoria orientada
a trabajar en torno a las políticas públicas
referidas a esta población y como parte del
PAFI.
Las
ONGs aprovecharon el espacio recién creado,
para insistir en la necesidad de fomentar la participación
del amplio sector civil para el resto de los temas
relacionados con el PAFI.
Por
otro lado las Redes y Organizaciones relacionadas
con el seguimiento de la Sesión Especial
plantearon presentar el pronunciamiento ante la
opinión pública a través de
una conferencia de prensa, con el fin de insistir
en la necesidad ya señalada. Dicha conferencia
no se realizó debido a que desde el INDESOL
se accedió a crear talleres de trabajo con
algunas ONGs en temas que se incluirán dentro
del PAFI.
Los
talleres
En
este contexto, el INDESOL organiza una primera ronda
de talleres en los que participan funcionarios del
gabinete social y algunos de representantes de Organizaciones
o Redes de Sociedad Civil.
La
primera ronda de reuniones ocurre del 12 al 18 de
octubre. Los temas que se tratan son:
• Marco General
• Legislación
• Población vulnerable: en este se
realizan diferentes grupos (niños trabajadores,
discapacitados, indígenas, y víctimas
de violencia; además de que ya existe un
grupo de trabajo con el tema de niños de
la calle)
En estos talleres se presenta un guión semi-anotado
sobre el cual el gabinete social se encontraba trabajando
y que propone la estructura general de lo que será
posteriormente el PAFI (según una de las
últimas versiones).
Solo
el caso en el tema de legislación se realizó
más de una reunión de trabajo. En
general puede decirse que a dichos talleres no asistieron
más de 15 ONGs de las miles que operan en
el territorio nacional en el ámbito de la
atención de la infancia.
No obstante, con este ejercicio las autoridades
encargadas de la elaboración dieron terminada
la etapa de la Consulta.
Miembros
de la Red por los Derechos de la Infancia en México
que habían sido invitados a participar en
algunos de los espacios relacionados con este proceso,
mantuvieron la dinámica de tratar de incluir
propuestas surgidas desde su experiencia para que
fueran consideradas dentro de la agenda, pero también
de manifestar públicamente su inconformidad
respecto de la práctica que prevaleció,
consistente en pretender la participación
de ONGs sólo con fines de legitimación
de un documento que les es ajeno.
Así,
en un contexto en el que volvió a imperar
la simulación de parte de la administración
federal – hecho que caracterizó a anteriores
gobiernos, el PAFI fue presentado en diciembre de
2002 ante la presencia de Carol Belamy representante
del UNICEF, con lo que se buscó cumplir con
la parte formal del compromiso adquirido.
En
esa misma semana la Red por los Derechos de la Infancia
en México, presentó en conferencia
de prensa su postura respecto a los resultados de
este proceso y exhortó al gobierno federal
a realizar un compromiso mayor para dar cumplimiento
a los acuerdos internacionales. Paralelamente produjo
un documento de propuestas para garantizar los derechos
de la infancia, que recoge las propuestas más
importantes enviadas al gobierno y que, por supuesto,
no fueron prácticamente influidas en el PAFI.
En
suma las contradicciones en el proceso de elaboración,
relacionadas con la participación pueden
concretarse en:
• Escasa participación de instancias
y actores relevantes en su elaboración: la
exclusión no sólo alcanzó a
los miembros de la sociedad civil, sino también
a instancias de gobierno federal y locales que podrían
haber aportado elementos importantes para el Programa.
De ahí que a la fecha se trata de un documento
desconocido por la sociedad y por las propias instancias
de gobierno. Funcionarios de diversas instancias
de gobierno se quejaron por el “secuestro”
del documento de trabajo realizado por el reducido
grupo de personas responsables de su elaboración.
• Nula participación infantil. Un pequeño
grupo de niñas y niños (unos 20) fueron
convocados para ilustrar una versión infantil
del PAFI (entre este grupo se encontraban hijos
de los propios funcionarios involucrados en su elaboración)
• Uso de la presencia de un número
muy reducido de miembros de sociedad civil para
avalar una supuesta participación ciudadana.
Por otro lado también hubo deficiencias metodológicas
que fueron señaladas oportunamente y por
escrito de parte de la Red por los Derechos de la
Infancia en México, a los funcionarios responsables
de su elaboración, mismas que explican su
contenido y de lo cual se trata enseguida.
2. Los contenidos: avances
y limitaciones
Dentro
de los avances que pueden encontrarse en el PAFI
detectamos que:
•
Se trata de una panorámica general que permite
ubicar los diversos programas que realizan las principales
instancias del gobierno federal relacionadas con
la infancia mexicana.
• Incluye datos actuales relacionados con
el estado de la infancia mexicana, sobre todo en
aspectos de salud y educación
• Identifica importantes problemas que deberán
ser atenidos por las políticas públicas,
en particular el capítulo relacionado con
el marco jurídico muestra diversos pendientes
a nivel tanto federal como estatal para armonizarlos
con la Convención de los Derechos del Niño.
• Incluye un capitulo referido a la participación
infantil, lo que es novedoso frente a los programas
de administraciones anteriores.
• Contempla algunos mecanismos de monitoreo
y evaluación relevantes:
o El Sistema de Seguimiento de la Situación
de la Infancia y Adolescencia (SESESIA) que recopilaría
la información producida desde diversos sistemas
de información gubernamental.
o El COIA (nuevamente) como organismo para la coordinación
y seguimiento del programa.
• Se compromete a mantener actualizada una
Agenda Nacional de la Infancia y la Adolescencia.
• Aspira a impulsar la creación de
programas estatales del mismo tipo.
• Establece metas claras y medibles en los
temas de salud y en menor grado, de educación.
No
obstante, y como veremos más adelante, parte
de estos avances en los contenidos se ven restringidos
tanto por las limitaciones, como por su aplicación
misma.
En
materia de limitaciones encontramos de diversa naturaleza.
Metodológicas
Careció de un marco metodológico claro
que pudiera haber sido utilizado por las diferentes
personas que intervinieron en el proceso de su elaboración,
buscando homologar criterios, enfoques e incluso
detalles técnicos para la redacción
desde el proceso mismo de elaboración de
cada capitulo.
Como
resultado de lo anterior, cada uno de los capítulos
presenta serias diferencias que no se lograron resolver
con la edición. Estas deficiencias hacen
difícil un análisis apropiado de los
temas contenidos (como por ejemplo el diagnóstico
o las metas y objetivos). Al parecer esto se debió
al poco tiempo con el que se contó para integrar
todos los contenidos en un solo documento. Además
la falta de una estructura común provocó
también un grado diverso de extensión
en cada capítulo y que el texto se aprecie
más como una colección de ensayos
diversos.
Junto
con lo anterior, el aspecto de mayor carencia es
que la falta de ejes de articulación conceptual
contribuye a generar confusión sobre los
propósitos del PAFI.
Por
ejemplo, en el caso del diagnóstico en capítulos
como el de educación o el de participación
infantil, pareciera que se trata más bien
de un informe de actividades sobre lo que se ha
hecho frente a los compromisos contraídos
dentro de la Sesión Especial sobre Infancia,
en donde pareciera de pronto que son pequeños
los aspectos a corregir.
En
el caso de las metas, en otro tipo de ejemplo, en
documentos como el marco jurídico estas aparecen
en forma poco clara (ni siquiera se les menciona
como tales) y tienen un tono de buenos propósitos,
como resultado de esta falta de unidad de criterios.
Desafortunadamente
quienes elaboraron el documento no atendieron a
la recomendación que hizo la Red por los
Derechos de la Infancia en México en el sentido
de
•
Establecer los criterios metodológicos.
• Darle carácter de programa, sobre
todo en términos de diagnóstico para
que dejara el tono de informe de actividades.
Hacer una selección de problemas estratégicos,
presentados en forma de causa-efecto. Lo cual permitirá
visualizar aquellas metas que realmente se orienten
a su solución.
Depurar las metas para que de manera clara sean
respuesta a los problemas detectados, además
de que faciliten la generación de indicadores.
La
Red también señaló previamente
otras deficiencias que no se atendieron:
A).
Se confunde diagnóstico con informe de actividades.
La
basta cantidad de información da la apariencia
– como se señaló ya, de que
se trata de un informe de actividades y no sólo
un diagnóstico de los aspectos a fortalecer
y de los vacíos a considerar. No se trata
de un aspecto menor, ya que después de las
declaraciones hechas por el Presidente Fox, semanas
después de la Sesión Especial sobre
Infancia, en el sentido de que México ya
habría cumplido con el 80% de las metas ahí
acordadas darían la impresión de que
es poco lo que se tiene que hacer en esta materia.
Así,
uno de los serios límites del PAFI es que
parece más bien un inventario de acciones
que ya realiza el gobierno, que una política
articulada a través de estrategias claramente
definidas.
En
otras palabras, no implicó el esfuerzo de
las autoridades de revisar sus actuales políticas
públicas a la luz de los nuevos compromisos
contraídos en la Sesión Especial sobre
Infancia.
Lo
más grave de todo es que tales deficiencias
hacen muy difícil que cualquier funcionario
de gobierno encuentre en dicho documento líneas
coherentes y metas claras a cumplir; salvo en casos
muy puntuales como el de salud.
B)
Las ambigüedades frente al cumplimiento de
la Convención como firme propósito.
Los
propósitos incluidos en los diversos capítulos,
no aparecen con la clara intención de cumplir
con la Convención de los Derechos del Niño.
Hace falta referencias más exactas a este
tratado y a sus disposiciones específicas,
sobre todo relacionadas con los capítulos
en particular. La inclusión de la noción
de loas derechos del niño en la Constitución
Mexicana habilita de manera apropiada para hacer
referencias a este tratado.
De
alguna forma estas son debilidades que aparecieron
también en el Plan Nacional de Desarrollo
2001-2006 en las escasas referencias a la infancia
y que en el PAFI no se corrigieron. La Red propuso
que aseveraciones como tendremos que realizar para
mejorar la calidad de vida de las niñas,
niños y adolescentes, se cambiaran por otras
como: cumplir los derechos de niñas, niños
y adolescentes como condición para garantizarles
una mejor calidad de vida. Este tipo de precisiones
evitarían las propias ambigüedades que
prevalecieron en el texto “Un Mundo apropiado
para los niños” y que fueron oportunamente
señaladas por las ONGs a nivel internacional.
Desafortunadamente tales recomendaciones tampoco
fueron atenidas.
C)
La historia de la infancia en México y del
propio país como un proceso lineal.
Este es uno de los aspectos más preocupantes
sobre el tono que en general guardan el: una visión
lineal y sin contradicciones de la historia reciente
de la infancia y de los esfuerzos por cumplir los
compromisos adquiridos en el ámbito internacional.
Es
importante aclarar que no estamos insinuando que
no deban presentarse los avances logrados hasta
el momento, sino de la forma en que estos se presentan:
sin ninguna contradicción ni ruptura con
las políticas del pasado.
Lo
anterior llama la atención porque en diversos
textos se habla de “una nueva forma de gobierno”,
sin embargo es difícil distinguir esta nueva
forma de las anteriores por la manera en que se
presentan los avances: como una progresión
libre de contradicciones en la que solo se acumulan
los aciertos. El documento dejan la sensación
de planes presentados por administraciones anteriores
dentro de la lógica de lo que fue el predominio
de un partido de estado, en donde había poco
interés en evidenciar las contradicciones
y los graves errores cometidos en lo general y lo
particular, para proteger a una clase política.
Es
importante señalar que una de las principales
deficiencias de un texto en los tonos como los señalados
no facilita la identidad, la credibilidad y, por
tanto, la movilización en torno a la causa
enarbolada dentro del PAFI.
Lo
anterior no es cosa menor sobre todo de un documento
surgido desde un gobierno que se denomina del cambio.
Es un error aceptar sólo las lecciones aprendidas
que –por ejemplo, en materia de cumplimiento
de las metas de la Cumbre de 1990, reportó
el gobierno de Zedillo al final de la década.
No es de extraña que, luego de las elecciones
de julio de 2003, diversos analistas políticos
ubiquen en esta actitud asumida por el gobierno
de Fox, parte de las determinantes de su bajo nivel
de votos alcanzados por el partido en el gobierno.
Existen
lecciones aprendidas de mayor peso a las que no
se les dio cabida en el pasado bajo esa dinámica
perversa de presentar un país de fantasía.
Muchas de esas lecciones aprendidas tienen que ver
con aspectos que en diversos documentos hemos señalados
desde la Red por los Derechos de la Infancia en
México:
• La forma en que se elaboraron y llevaron
a cabo los planes de acción a favor de la
infancia.
• Los mecanismos de seguimiento
• Las deficientes reformas legales.
• La débil inversión en gasto
social y la falta de indicadores sobre su efecto
en la infancia.
• Los deficientes espacios para la participación
de la sociedad civil y de la infancia en el diseño,
seguimiento, ejecución y evaluación
de las políticas públicas.
También
resulta grave que no se de cuenta del impacto que
han tenido las políticas económicas
en la población en general y en la infancia
en particular, sobre todo cuando el propio gobierno
de Vicente Fox ya ha puesto en cuestión estos
aspectos en diversos Foros Nacionales e internacionales.
3.
¿Qué ha pasado y hacia donde va el
PAFI?
Todo
indica que con el PAFI ocurrirá lo que sus
antecesores Programas Nacionales de Acción
a favor de la Infancia: lejos de ser un instrumento
articulador de estrategias de políticas públicas
para dar cumplimiento a los compromisos de la Sesión
Especial sobre Infancia, se trata más bien
de un texto que refleja la existencia de políticas
contradictorias e incoherentes, con poca utilidad
para redefinir las políticas públicas;
peor aún, el PAFI parece más bien
un documento que avala las prácticas existentes
y que muestra pocos esfuerzos serios para modificar
favorablemente las difíciles condiciones
de vida de la infancia mexicana.
No
obstante, al igual que ocurrió en la década
anterior con los programas dedicados a cumplir con
las metas de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia,
ahora desde el PAFI el gobierno federal presentará
numerosos avances en el cumplimiento de las metas;
ello debido principalmente a que las metas más
sólidas se encuentran en el área de
la salud (y que mantienen un carácter profundamente
asistencial), además de que los indicadores
mejor diseñados desde hace varios años
son los de dicho sector.
Por
lo pronto la existencia del PAFI ha tenido poco
impacto en el diseño y ejecución de
las políticas públicas: cada instancia
de gobierno se sostiene en el desarrollo de sus
programas y acciones en forma desarticulada, lo
cual es más notorio en la relación
de los gobiernos estatales y municipales (en donde
se experimentan las mayores necesidades de incorporar
los compromisos internacionales).
Incluso,
en el plano del gobierno federal, las pugnas entre
instancias por el control de centros de decisión
y protagonismo político han traído
como resultado el debilitamiento de mecanismos que
podrían haber sido de utilidad para un mejor
diseño de las políticas públicas.
Este
es el caso del COIA que ha transitado entre ser
una instancia coordinada directamente por la presidencia
de la República a otra dependiente de una
subsecretaría dentro de la Secretaría
de Desarrollo Social, lo que indudablemente le ha
restado fuerza y capacidad de convocatoria aún
dentro del gobierno federal; de hecho este organismo
no ha tenido mayor actividad durante el transcurso
del año, aún cuando algunos funcionarios
han intentado reactivarlo. El COIA corre el riesgo
de resurgir sólo cuando sea necesario informar
a la Comunidad Internacional sobre los avances en
el cumplimiento de los acuerdos, como ocurrió
en el pasado con mecanismos similares.
Adicionalmente
los espacios de participación de sociedad
civil también se han visto limitados, sea
por su deficiente diseño o por que simplemente
no se han puesto en marcha.
Por
otra parte, la participación infantil se
mantiene en una dinámica mediatizada y reducida
a momentos de consulta que no es tomada en cuenta
para el diseño y evaluación de las
políticas públicas.
Por
lo pronto un logro que podemos registrar es que
en abril de este año se puso en línea
el Sistema de Indicadores sobre Infancia, en una
versión aún muy reducida y cuestionada
por la falta de participación ciudadana en
dicho sistema, pero que sin duda es un inicio para
tener mayor información sobre la situación
de la Infancia en el país. El sistema puede
consultarse en: http://200.23.8.226/sisesia/sisesia.html
Desafortunadamente
el país se ve inmerso desde hace varios meses
en el debate electoral, mismo que no sólo
no ha quedado resuelto después de las elecciones
de julio pasado, sino que además se ha dado
el banderazo de salida a la competencia por la presidencia
de la República que tendrá lugar en
el 2006, todo lo cual indica que diversos espacios
de influencia estarán predominantemente abocados
en los temas vinculados a esta dinámica y
que poca atención se brindará a la
problemática de la infancia.
El
escenario se complica ante diversos retos que enfrentan
actualmente las ONG’s que desarrollan programas
a favor de la infancia y que podrían ser
contrapeso de esta dinámica. En particular
este sector enfrente una enorme crisis financiera
que la coloca en el riesgo de dependencia de fondos
gubernamentales que han adquirido – como en
los peores días de la dictadura del PRI –
un carácter clientelar y de captación.
Pero
los espacios no están del todo cerrado, de
hecho en el momento actual existen diversas iniciativas
de ONGs tanto el planos estatales como federal para
influir en la agenda política a favor de
los derechos de la infancia, como estrategia para
apuntalar las obligaciones adquiridas por el estado
mexicano en los ámbitos internacionales.
Es necesario mostrar algunos de los ejemplos relevantes:
•
La participación de redes y ONGs en la elaboración
de la agenda de derechos humanos promovida desde
la Secretaría de Gobernación, en donde
existe un capítulo dedicado a los derechos
de la infancia.
• Las iniciativas estatales promovidas por
ONGs orientadas hacia la creación de leyes
estatales de protección de los derechos de
la infancia.
Ante este panorama es que organizaciones como las
que participan en la Red por los Derechos de la
Infancia en México consideran que bien vale
la pena fortalecer los espacios de difusión
de la situación de la Infancia y de las propuestas
para mejorarla, así como de ampliar los mecanismos
de enlace entre diversas iniciativas.